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¿Hacia dónde debería apuntar nuestra industria del reciclaje?

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fernando torresColumnista: Fernando G. Torres, Ph.D.
En las siguientes líneas haré una discusión sobre los puntos que creo deben ser tomados en cuenta al definir una estrategia para la industria del reciclaje en el Perú. Para hacer la discusión más concreta me referiré específicamente al reciclaje de plásticos, sin embargo, esta discusión puede ser extendida a otros sectores de esta actividad, como son el reciclaje de metales, papel, etc.

La idea para hacer este artículo me fue viniendo de a pocos, ya que todos somos frecuentemente bombardeados con anuncios sobre las ventajes y bondades del reciclaje. En los colegios los estudiantes hacen campañas de reciclaje, incluso en los nidos se puede ver a los niños que llevan las tapas de las botellas de gaseosas para colocarlas en un recipiente, el cual luego será recogido por alguna ONG o institución que lleva a cabo algún proyecto de reciclaje y educación ambiental.

Incluso en un proyecto de responsabilidad social bajo mi cargo, el cual busca difundir entre alumnos de Villa El Salvador, los conceptos relacionados a la sostenibilidad, el ciclo de carbono, la biodegradación, el uso de recursos renovables y el reciclaje, hemos podido observar el interés de los alumnos en el tema del reciclaje. El interés de varios de ellos, los más avispados, parte del hecho de que pueden obtener algo de dinero al recoger botellas y venderlas en algún depósito.

De la misma manera, cuando hemos dado seminarios sobre reciclaje de plásticos a profesionales, emprendedores e inversionistas, el interés en establecer negocios de reciclaje de plásticos es muy grande, tanto en Lima como en provincias. Aún más, varias de las grandes empresas manufactureras del sector plástico en el Perú están montando nuevas plantas específicas de reciclaje de plásticos.

¿A qué se debe todo este interés en el reciclaje de plásticos? Simple. A que es rentable, y lo que da plata siempre es explotado por quienes pueden hacerlo. Hasta ahí estamos bien. Una actividad industrial, siempre que cumpla con todos los requisitos de ley, no tiene por qué ser vista negativamente, al menos en principio. Pero ahí, es donde aparecen los bemoles.

Para aclarar este asunto es necesario dar una mirada a la situación de reciclaje a nivel internacional. Un reporte reciente de la Universidad de Cambridge en el Reino Unido, nos informa que muchas de las empresas de reciclaje de plásticos en ese país no presentan una buena rentabilidad. Es más, varias de ellas están quebrando. Estadísticas similares son observadas en Alemania y otros países europeos donde existe una alta conciencia ambiental y una gran cultura, ya casi histórica, del reciclaje. Ahora bien, miremos en qué partes del mundo el negocio del reciclaje sí prospera. Esto nos lleva a China, la India, y otros países en vías de desarrollo (evitaremos el término subdesarrollados o del tercer mundo, aunque esperamos que ello no sirva para dar alas a ciertos empresarios que insisten que el Perú del primer mundo está a la vuelta de la esquina) como por ejemplo el Perú.

¿Cuál puede ser entonces la razón para que en el Perú y en otros países en vías de desarrollo prospere el negocio del reciclaje y que éste fracase en los países desarrollados?
Simple otra vez. La etapa del proceso de reciclaje que hace que sea costoso es la recolección y selección de los desechos. En los países desarrollados no se permite que personas rebusquen la basura indiscriminadamente de manera informal y en pobres condiciones de higiene y seguridad ocupacional, formando parte de supuestas “asociaciones”, las cuales se encargan de suministrar a los grandes acopiadores, quienes a su vez suministran material a los grandes exportadores. Así es, efectivamente, exportadores. Porque lo que los niños en el nido no saben es que las botellas que han acumulado con tanto esfuerzo, no van a servir para fabricar telas de polar aquí en el Perú, al menos no en cantidades importantes, sino que se van a ir a China, para que los chinos fabriquen las telas y luego nos las vendan con un mayor valor agregado.

Curiosamente, los exportadores de desechos plásticos reciben el beneficio del drawback por exportar botellas molidas. En la India y Pakistán, por ejemplo, es común ver la imagen que conocemos del cuento Los Gallinazos sin Plumas, aquella con los niños hurgando en los basurales. En China se importa desechos para procesarlos localmente por los bajos costos de producción. 

Entonces, ¿qué pasará con el reciclaje cuando, si es que la situación económica del país sigue mejorando, y los sueldos mínimos aumenten, y el empleo se formalice, y nos acerquemos al verdadero desarrollo (el cual no creo que deba estar representado por la cantidad de restaurantes gourmet en la ciudad)? Pasará que los costos de los productores de reciclado aumentarán y no seguirán siendo competitivos en el mercado internacional. Entonces será el momento en empezar a pensar en tecnificar el reciclado, es decir, hacer productos con un mayor valor agregado, mejores propiedades físicas y técnicas. También de reciclar plásticos que ahora no se reciclan, como los plásticos de ingeniería, o de desarrollar aditivos, mezclas y refuerzos para obtener productos de mejor calidad. Pero, ¿no sería mejor ir pensando en eso de una vez, y tratar de cortar camino hacia el desarrollo?

Fernando G. Torres
Ingeniero Mecánico de la PUCP, Master y Ph.D. en Ciencia y Tecnología de Polímeros por la Universidad de Manchester (UK). Profesor e Investigador de la PUCP. Fundador y director del Grupo de Polímeros (POLYCOM) de la PUCP. Autor de cerca de 40 artículos en revistas indexadas y más de 50 presentaciones en conferencias internacionales.
Miembro del Comité Editorial de la Revista Polymers and Polymer Composites y revisor para más de 20 revistas indexadas.